I Jornadas de Formación en España

¡Llegan las primeras Jornadas de Formación Católica a España! Después de seis ediciones en Italia, y otras muchas en Argentina, ambas con una gran participación de jóvenes de dichos países y de sus países vecinos, los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado juntamente con las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará y al grupo juvenil católico de las Voces del Verbo, están organizando el evento. ¡España no podía ser menos! Tierra de profundas convicciones católicas hasta poco tiempo atrás y hoy tan necesitada de reevangelización. ¿Qué mejor manera de recuperar sus raíces cristianas, que presentando a Cristo a los jóvenes?

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Las Jornadas tendrán lugar entre los días 22 y 25 de Febrero de 2018 en Barcelona. Invitamos con todo nuestro afecto a los lectores, especialmente de España, a que nos ayuden a difundir el evento y claro está, a participar. Podrán encontrar toda la información en la siguiente página:

http://jornadasformacion.blogspot.com.es/

En ella también podrán inscribirse los jóvenes que estén interesados. Igualmente, podrán ver las novedades en el evento de Facebook creado:

https://www.facebook.com/events/141805056568557/

O también en las páginas:

https://es-es.facebook.com/VocesDelVerbo/

https://www.facebook.com/VocesVerbiFormacionCatolica/


 

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El éxito en el noviazgo

Después de publicar algunos artículos sobre la pureza y noviazgo, volvemos a recuperar el tema ya que consideramos que el noviazgo es un tiempo en el que vamos un poco ‘alocados’ y es fácil bajar la guardia frente a esta situación que, debido a nuestra debilidad, puede resultar peligrosa para nuestra alma. En los siguientes párrafos vamos a dar algunas ideas para que nuestro noviazgo sea santo y cumpla con su finalidad. Nos basamos en el vídeo de mismo título de nuestro querido P. Jorge Loring al que ya hemos recurrido con anterioridad.

Antes de nada, notemos que se ha dicho que el noviazgo debe cumplir su finalidad. Este es un punto muy importante ya que siempre debe ir encaminado al matrimonio. Como veremos, es un tiempo de mutuo conocimiento para que los novios comprueben la idoneidad del otro para la vida de casado que desea.

Dice el P. Loring que, para el éxito en el noviazgo (y posterior matrimonio), son necesarias tres cosas: la primera es una elección acertada; la segunda, un auténtico mutuo conocimiento y por último, saber distinguir entre amor y lujuria.

El primer aspecto es difícil, pero a la vez es fundamental ya que una mala elección puede llevar al fracaso a un matrimonio. Aunque lo siguiente tal vez no fuera necesario decirlo, puede ocurrirnos en cierta medida. Lo más importante para la futura armonía conyugal no es la apariencia física del otro, sino su forma de ser, sus virtudes, su carácter… cuando vayas a elegir, querido lector, ‘enamórate del alma más que del cuerpo’, ya que la belleza se va conforme envejecemos, pero el carácter perdura. Es por este motivo por el que es de gran importancia el mutuo conocimiento previo.

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Ya ha quedado justificada la necesidad de los novios de conocerse mutuamente, entonces, ¿cuánto hay que conocerse? La respuesta es fácil, todo lo que se pueda. Pero ojo! Este máximo conocimiento no incluye el terreno sexual, Dios lo prohíbe, y recuerda que cuando Él prohíbe algo es por nuestro bien. No quisiera que parezca que no queremos entrar en argumentos a favor de dicha prohibición, pero es salirse del tema que estamos tratando, no obstante te remitimos a este artículo o a este otro donde puedes encontrar algunas de ésas razones.

Volviendo al tema, hay que conocerse. Tenemos que conocer sus virtudes, pero también sus defectos. Tendremos que preguntarnos, ¿mi amor es tal, que es capaz de aguantar esos defectos?¿ estos defectos, están compensados con otras virtudes? Averiguar los defectos del otro es importante, no se puede ir engañado al matrimonio.

Además de sus virtudes, es necesario conocer sus ideas. Tenemos que buscar una armonía en la forma de pensar, educar, en la cultura, ideas religiosas… Ésta última es la más importante, el hombre es un ser espiritual y si por causa del otro, uno no puede vivir su fe, a la larga, aparecerán dificultades y, teniendo en cuenta que durante el matrimonio habrá numerosos problemas, no es conveniente casarnos con uno ya en el bolsillo.

Por último nos queda el tercer aspecto presentado, no es lo mismo amor que lujuria. Fijémonos que lo que hace feliz al hombre es el amor, y no la lujuria. ¿Por qué sino se habla del drama de la prostitución? Si las relaciones sexuales dieran la felicidad, la prostitución se vendería como la mejor cosa del mundo, pero todos sabemos que no es así.

La pureza es una virtud que debemos desear, es una de las virtudes más importantes tanto en el hombre como en la mujer y, por mucho que desde el mundo quieran vendernos la idea contraria, tenemos que recordar que una cosa no es buena por ser frecuente. La pureza es una joya y como todos sabemos, las joyas no pierden valor aunque haya alguien que no sepa apreciarlas.

Acabamos entonces diciendo que el amor es la capacidad de sufrimiento en bien de la persona amada, tanto amas cuanto eres capaz de sacrificarte en bien de la persona que amas. Pensemos sino en Jesús, la persona que más ha amado en toda la historia, él se sacrificó por amor al hombre. Tengamos esto siempre presente en nuestra vida.

 

La conversión de C. S. Lewis

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C. S. Lewis

Estoy convencido de que a nuestro querido lector le sonará el nombre de C. S. Lewis. Ya sea por sus libros o bien por sus adaptaciones a la gran pantalla, este señor, es mundialmente célebre gracias a su archiconocida obra de Las Crónicas de Narnia. Por supuesto, muchos más escritos son de su autoría, de los cuales aprovechamos para recomendarle las Cartas del diablo a su sobrino. Sacamos a colación a este autor porque fue protagonista de una hermosa historia de conversión en la que pasó de una firme oposición a la idea de Dios hasta caer rendido a Sus pies por la evidencia. Una historia en la que entran en acción el drama de perder a su madre de niño, los grandes Chesterton y Tolkien, la vida de profesor universitario, la angustia por la evidencia y la siempre sutil pero constante mano del Espíritu Santo. Sin nada más que añadir, le dejamos descubrir su historia.


C. S. Lewis fue un hombre lleno de amigos, libros y alumnos. Nació en 1898, y en 1925 ya enseñaba filosofía y literatura en Oxford. Hasta su muerte en 1963 fue un profesor eminente, autor de célebres ensayos, cuentos y libros de texto. Su vida está marcada por su conversión al cristianismo a la misma edad que San Agustín. Ese giro radical lo explica y justifica en un puñado de libros escritos con un estilo vivo y una lógica apabullante. Lewis domina el arte de argumentar. Su dialéctica apura la ironía y la sutileza, tal y como confiesa haber aprendido de uno de sus profesores:

“Si alguna vez ha existido un hombre que fuera casi un ente puramente lógico, ese hombre fue Kirk (…). Le asombraba que hubiera quien no deseara que le aclarasen algo o le corriegiesen (…). Al final, a menos que me sobreestime, me convertí en un “sparring” nada despreciable. Fue un gran día aquél en que el hombre que durante tanto tiempo había peleado para demostrar mi imprecisión, me acabó adviritiendo de los peligros de tener una sutileza excesiva”.

Ateo pero razonable

Lewis era ateo porque, desde la temprana muerte de su madre, sentía el universo como un espacio terriblemente frío y vacío, donde la historia humana era en gran parte una secuencia de crímenes, guerras, enfermedades y dolor.

“Si me piden que crea que todo esto es obra de un espíritu omnipotente y misericordioso, me veré obligado a responder que todos los testimonios apuntan en dirección contraria”.

Pero esta argumentación no era, ni mucho menos, definitiva:

“La solidez y facilidad de mis argumentos planteaban un problema: ¿Cómo es posible que un universo tan malo haya sido atribuido constantemente por los seres humanos a la actividad de un sabio y poderoso creador? Tal vez los hombres sean necios, pero es difícil que su estupidez llegue hasta el extremo de inferir directamente lo blanco de lo negro”.

La auténtica verdad de su ateísmo

En cualquier caso, Lewis se sentía más cómodo en su ateísmo:

“Para un cobarde como yo, el universo del materialista 

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G. K. Chesterton 

tenía el enorme atractivo de que te ofrecía una responsabilidad limitada. Ningún desastre estrictamente infinito podía atraparte, pues la muerte terminaba con todo (…). El horror del universo cristiano era que no tenía una puerta con el cartel de “Salida””. 

En 1917 se incorpora al frente francés de la primera guerra mundial. Un año más tarde cae enfermo y es enviado al hospital de Le Tréport, donde permanecerá tres semanas.

“Fue allí donde leí por primera vez un ensayo de Chesterton. Nunca había oído hablar de él ni sabía qué pretendía. Tampoco puedo entender demasiado bien por qué me conquistó tan inmediatamente. Se podría esperar que mi pesimismo, mi ateísmo y mi horror hacia el sentimentalismo hubieran hecho que fuera el autor con el que menos congeniase (…). Al leer a Chesterton, como al leer a MacDonald, no sabía dónde me estaba metiendo”.

 

Conexiones intelectuales

Al acabar la guerra estudia en Oxford filosofía y literatura inglesa. Son años de intensa formación intelectual y de innumerables lecturas. Pero sus libros y autores preferidos no compartían su visión de la vida:

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George MacDonald

“Todos los libros empezaban a volverse en mi contra (…). George MacDonald había hecho por mí más que ningún escritor, pero era una pena que estuviese tan obsesionado por el cristianismo. Era bueno a pesar de eso. Chesterton tenía más sentido común que todos los escritores modernos juntos…, prescindiendo, por supuesto, de su crisitanismo. Johnson era uno de los pocos autores en los que me daba la impresión de que se podía confiar totalmente, pero curiosamente tenía la misma chifladura. Por alguna extraña coincidencia a Spencer y Milton les pasaba lo mismo. Incluso entre los autores antiguos iba a encontrar la misma paradoja. Los más religiosos (Platón, Esquilo, Virgilio) eran claramente aquellos de los que podía alimentarme de verdad. Por otro lado, con los escritores que no tenían la enfermedad de la religión y con los que, teóricamente, mi afinidad tenía que haber sido total (Shaw, Wells, Mill, Gibbon, Voltaire), ésta afinidad me parecía un poco pequeña. No era que no me gustaran. Todos ellos eran entretenidos, pero nada más. Parecían poco profundos, demasiado simples. El dramatismo y la densidad de la vida no aparecían en sus obras”.

Profesor con prejuicios 

Terminó sus estudios con las máximas calificaciones y pasó a formar parte del claustro de profesores del Magdalen College. Allí, nuevos amigos provocarán “la caída de los viejos prejuicios”:

El escritor J.R.R. Tolkien

J. R. R. Tolkien

Al entrar por primera vez en el mundo me había advertido (implícitamente) que no confiase nunca en un papista, y al entrar por primera vez en la Facultad (explícitamente), que no confiara nunca en un filólogo. Tolkien era ambas cosas.

En el Magdalen enseña filosofia, pero su aguado hegelianismo no le resulta muy útil a la hora de enfrentarse a una tutoría:

Un tutor debe aclarar las cosas, y yo no podía explicar el Absoluto de Hegel. ¿Te refieres a nadie-sabe-qué, o te refieres a una mente sobrehumana y por tanto (también podemos admitirlo) a una persona?

Cada vez intelectualmente más cerca 

Cuando vuelve a leer a Chesterton, el ateísmo de Lewis tiene los días contados.

“Después leí el Everlasting Man de Chesterton, y por primera vez vi toda la concepción cristiana de la historia expuesta de una forma que parecía tener sentido (…). No hacía mucho que había terminado el Everlasting Man cuando me ocurrió algo mucho peor. A principios de 1926, el más convencido de todos los ateos que conocía se sentó en mi habitación al otro lado de la chimenea y comentó que las pruebas de la historicidad de los Evangelios eran sorprendentemente buenas. “Es extraño”, continuó, “esas majaderías de Frazer sobre el Dios que muere. Extraño. Casi parece como si realmente hubiera sucedido alguna vez”. Para comprender el fuerte impacto que me supuso tendrías que conocer a aquel hombre (que nunca ha demostrado ningún interes por el cristianismo). Si él, el cínico de los cínicos, el más duro de los duros, no estaba a salvo, ¿a dónde podría volverme yo? ¿Es que no había escapatoria?”

Conversión al cristianismo

Lewis se siente acorralado y nos describe su situación con una imagen muy británica:

“La zorra había sido expulsada del bosque hegeliano y corría por campo abierto “con todo el dolor del mundo”, sucia y cansada, con los sabuesos pisándole los talones. Y casi todo el mundo pertenecía a la jauría: Platón, Dante, MacDonald, Herbert, Barfield, Tolkien, Dyson, la Alegría. Todo el mundo y todas las cosas se habían unido en mi contra”.

Siente entonces que su Dios filosófico empieza a agitarse y a levantarse, se quita el sudario, se pone en pie y se convierte en una presencia viva. La filosofía deja de ser un juego lógico desde que ese Dios renuncia a la discusión y se limita a decir: “Yo soy el Señor”.

“… admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé.”

“Debes imaginarme solo, en aquella habitación del Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se apartaba del trabajo, el acercamiento continuo, inexorable, de Aquél con quien, tan encarecidamente, no deseaba encontrarme. Al final, Aquél a quien temía profundamente cayó sobre mí. Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé. Quizá fuera aquella noche el converso más desalentado y remiso de toda Inglaterra”.

“Hasta entonces yo había supuesto que el centro de la realidad sería algo así como un lugar. En vez de eso, me encontré con que era una Persona”.

Y el día que identifica a Jesucristo con esa Persona sabrá que ha dado su último paso, y lo recordará siempre:

“Me llevaban a Whipsnade una mañana soleada. Cuando salimos no creía que Jesucristo fuera el Hijo de Dios, y cuando llegamos al zoológico, sí. Pero no me había pasado todo el trayecto sumido en mis pensamientos, ni en una gran inquietud (…). Mi estado se parecía más al de un hombre que, después de dormir mucho, se queda en la cama inmóvil, dándose cuenta de que ya está despierto”.

El problema del dolor

El ateísmo de Lewis había sido fruto de su pesimismo sobre el mundo:

“Algunos años antes de leer a Lucrecio ya sentía la fuerza de su argumento, que seguramente es el más fuerte de todos en favor del ateísmo: Si Dios hubiera creado el mundo, no sería un mundo tan débil e imperfecto como el que vemos”.

Años después de su conversión, en 1940, Lewis escribe por encargo The problem of pain (El problema del dolor). Si Dios fuera bueno y todopoderoso, ¿no podría impedir el mal y hacer triunfar el bien y la felicidad entre los hombres? En esas páginas que se han hecho famosas, Lewis reconoce que “es muy difícil imaginar un mundo en el que Dios corrigiera los continuos abusos cometidos por el libre albedrío de sus criaturas. Un mundo donde el bate de béisbol se convirtiera en papel al emplearlo como arma, o donde el aire se negara a obedecer cuando intentáramos emitir ondas sonoras portadoras de mentiras e insultos”.

“En un mundo así, sería imposible cometer malas acciones, pero eso supondría anular la libertad humana. Más aún, si lleváramos el principio hasta sus últimas consecuencias, resultarían imposibles los malos pensamientos, pues la masa cerebral utilizada para pensar se negaría a cumplir su función cuando intentáramos concebirlos. Y así, la materia cercana a un hombre malvado estaría expuesta a sufrir alteraciones imprevisibles. Por eso, si tratáramos de excluir del mundo el sufrimiento que acarrea el orden natural y la existencia de voluntades libres, descubriríamos que para lograrlo sería preciso suprimir la vida misma”.

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¿Dios o las leyes de la naturaleza?

A Lewis le cuenta un amigo el caso de una pobre mujer que cree que su hijo sobrevivió a la batalla de Arnhem porque ella rezó por él. Sería cruel explicarle que, en realidad, sobrevivió porque se hallaba un poco a la izquierda o un poco a la derecha de las balas, que seguían una trayectoria prescrita por las leyes de la naturaleza.

Lewis responde que “la bala, el gatillo, el campo de batalla y los soldados no son leyes de la naturaleza, sino cosas que obedecen a las leyes. Y lo ilustra con este ejemplo: podemos añadir cinco dólares a otros cinco, y tendremos diez dólares, pero la aritmética por sí misma no pondrá un solo dólar en nuestros bolsillos. Eso significa que las leyes explican todas las cosas excepto el mismo origen de las cosas, y esa es una inmensa excepción”.

Lewis concluye su argumentación con una deslumbrante comparación literaria:

“En “Hamlet” se rompe una rama y Ofelia cae al río y se ahoga. ¿Ocurre el suceso porque se rompe la rama o porque Shakespeare quiere que Ofelia muera en esa escena? Puedes elegir la respuesta que más te guste, pero la alternativa no es real desde el momento en que Shakespeare es el autor de la obra entera”.

 

Artículo original en Catholic.net (consultado Oct. 2017)

12 Octubre, “El Pilar” de Zaragoza

Hoy 12 de Octubre celebramos en España la festividad de Nuestra Señora del Pilar. Seguramente el lector conozca su historia ya que se trata de una de las fiestas con mayor arraigo y tradición en nuestro país. En cualquier caso, sea o no conocedor de lo que aconteció en ésos tiempos, es agradable recordar éste hecho de enorme trascendencia en la evangelización de España y posteriormente de los pueblos americanos que también hoy están de celebración como podrán leer en el siguiente artículo, publicado en Aciprensa hace un año. 

PilarBasilica.pngLa Basílica del Pilar es una de las más antiguas de España, en su interior se encuentra la columna sobre la cual la Virgen se apareció al Apóstol Santiago durante la evangelización de España en el año 40 después de Cristo, y que es la aparición mariana más antigua reconocida por la Iglesia.

El Apóstol, desanimado por las grandes dificultades que estaba atravesando para evangelizar España pidió una señal, “fue entonces cuando se le apareció la Virgen quien le animó a seguir adelante y le hizo la promesa, que todavía se mantiene, por la que mientras estuviera ese pilar en pie, habría verdaderos discípulos de su Hijo en España”, explica el P. José Maria Bordetas, capellán de la Virgen del Pilar y encargado del cuidado de esta imagen de la Virgen.

Según explica el capellán “esta grandísima devoción se apoya en la tradición porque no hay documentos escritos de esta aparición mariana, que además tiene la particularidad de que cuando la Virgen se le aparece al Apóstol Santiago, ella todavía está viva, pero en Tierra Santa”.

“Santiago y sus discípulos recogieron el regalo de la Virgen, guardaron esa columna que se convirtió en el centro religioso de esa pequeña comunidad en Zaragoza”, asegura a ACI Prensa el P. Bordetas.

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Aunque muchos piensen que la patrona de España es la Virgen del Pilar, no es así. Según explica el P. José María Bordetas, “la patrona de España es la Inmaculada Concepción de María, porque en España fue una abanderada en que la Iglesia proclamara este dogma. Sin embargo fue en el siglo XVIII cuando se nombró a la Virgen del Pilar como patrona de todos los pueblos Hispanoamericanos”.

 

“Esta unión bajo la Virgen del Pilar la relaciono con el descubrimiento de América, es muy probable que llevaran esta gran devoción a la Virgen del Pilar en España al Nuevo Mundo”, apunta el capellán a ACI Prensa.

De hecho, el P. Bordetas precisa que desde finales del siglo XVIII y principios del XIX “diversos gobiernos de Hispanoamérica tomaron la determinación de enviar sus banderas a la basílica del Pilar para que estuvieran colocadas en el templo, tal y como actualmente todavía hoy adornan a la Virgen y ella les da su protección”.

Matrimonio…¿Es anulable?

Estimados lectores, después de un largo parón estival, volvemos al trabajo. Para iniciar este nuevo año, os dejamos aquí un extracto del artículo ‘Claves de la nulidad matrimonial: responde un catedrático de Derecho Canónico. Entrevista con el profesor Rafael Navarro-Valls’, aparecido en Zenit el 2 de febrero de 2004 y a su vez publicado en esta fantástica web a la que recurrimos con asiduidad del Teólogo Responde. Dicho esto, demos respuesta a algunas cuestiones que podemos plantearnos acerca del tema de la nulidad matrimonial.

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–¿Quién puede pedir la nulidad matrimonial?

–Rafael Navarro-Valls: No cualquier persona puede pedir la nulidad de un concreto matrimonio. En las causas de nulidad matrimonial está restringida la legitimación para solicitarla a las personas de los cónyuges y al promotor de justicia (lo que en terminología civil llamaríamos el fiscal). Pero éste último, solamente cuando la nulidad ya es pública, y siempre que no sea posible o conveniente convalidar el matrimonio. Si durante el proceso muere alguno de los cónyuges se producirá lo que en terminología procesal se llama ‘sucesión de parte’, y aquél (el proceso) proseguirá con el sucesor o persona legítimamente interesada. Pero el matrimonio cuya nulidad no se planteó en vida de ambos cónyuges, no puede ser impugnado tras la muerte de uno de ellos o de los dos, a no ser que la cuestión de su validez sea prejudicial para resolver otra controversia: por ejemplo, resolver una cuestión hereditaria, en la que es necesario saber con certeza si hubo o no válido matrimonio entre ellos.

–¿Cuáles son las causas que pueden llevar a declarar un matrimonio nulo?

–Rafael Navarro-Valls: Jurídicamente, el matrimonio descansa sobre tres ejes. El primero es la capacidad de las partes, es decir, la ausencia de impedimentos matrimoniales: por ejemplo, edad suficiente, estar ya casado con otra persona, o tener una relación de parentesco próxima. El segundo es su libre consentimiento, que presupone la capacidad consensual, es decir, la madurez mental de los futuros cónyuges, su aptitud para asumir las cargas del matrimonio y el necesario uso de razón. Además, este consentimiento no ha de estar viciado por violencia o miedo grave, error (sobre todo cuando es causado mediante engaño), etc., ni ser simulado o condicionado. El tercer eje es la forma de celebración del matrimonio, que ha de ser canónica cuando uno de los contrayentes es católico y no se ha apartado de la Iglesia por acto formal (por ejemplo, convirtiéndose a otra religión); la forma canónica implica la celebración del matrimonio ante una persona designada por el derecho canónico, normalmente el párroco u Ordinario del lugar, y ante al menos dos testigos. Cuando en el matrimonio uno de estos tres ejes falla, no llega a surgir válidamente el vínculo en la vida jurídica. Existe entonces sólo una apariencia de matrimonio válido, que puede destruirse en un proceso judicial mediante pruebas fiables que lleven al tribunal eclesiástico a una certeza moral de su invalidez, expresada en la correspondiente sentencia de nulidad.

–La nulidad que reconoce la Iglesia, ¿es un tipo de divorcio especial para católicos?

–Rafael Navarro-Valls: El concepto de divorcio significó, inicialmente, solamente separación material de los esposos, sin que afectara al vínculo. Cuando este término pasó al derecho civil cambió de significado, transformándose en la rotura del vínculo matrimonial con posibilidad de nuevo matrimonio entre esposos. Este significado es extraño hoy al derecho canónico. Por eso, la nulidad no es una especie de ‘divorcio’ eclesiástico, sino una institución que significa la declaración de invalidez (de inexistencia) de un matrimonio. Como antes dije, un tribunal eclesiástico lo que hace es declarar que un matrimonio no había existido nunca, sino sólo su apariencia. Conviene aclarar que no se trata de una figura exclusiva del derecho canónico. También en el derecho civil existe la nulidad, que es un concepto diverso del de divorcio. En síntesis: la nulidad (ya sea eclesiástica, ya sea civil) es institución nítidamente diversa de la del divorcio. Decir que la nulidad es una especie de ‘divorcio’ eclesiástico significa desconocer tanto el significado de ambos términos como la existencia de la nulidad matrimonial también en el derecho civil.

Harry Potter, el fenómeno literario mundial

Nadie puede negar hoy en día que los libros de Harry Potter, escritos por Joan Rowling, se han convertido en un avasallador fenómeno literario; y no sólo en el mundo de habla inglesa sino progresivamente en muchas otras lenguas, el llamado «fenómeno Harry Potter» ha ya traspasado los límites literarios: se han formado en torno al personaje clubes, sitios de discusión en internet, hay proyectos de filmes, etc. Hay también detrás de esto una gran empresa comercial.

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No puedo afirmar ni negar los méritos literarios de la obra, en cuanto no es mi competencia. En cambio, algunos aspectos de ella, que nada tienen que ver con la literatura, ponen serios interrogantes sobre el contenido de estas no tan inocentes novelas de aventuras.

El gran tema de fondo es la lucha entre el bien y el mal. El problema de fondo también se relaciona con esta lucha y más concretamente con los límites del bien y del mal dudosamente delineados por Rowlin. No es la lucha cristiana entre el bien y el mal sino la gnóstica (la misma que palpita en el maniqueísmo, en el esoterismo moderno y en general en todos los dualismos cósmicos).

La autora de Harry Potter presenta una moral rodeada de componentes misteriosos e iniciáticos; es decir, una moral propia de la New Age. La brujería y la magia son presentadas de manera positiva cuyo efecto menos nocivo es inducir una visión «tolerante» hacia estos peligrosos fenómenos; la más peligrosa es, evidentemente, inducir a los jóvenes a la positiva práctica del ocultismo.

Esto nadie lo puede negar; el personaje Harry Potter se mueve en un mundo mágico, en el que la magia domina y mueve la humanidad. Los «buenos» son brujos, hechiceros, magos, adivinos, y toda la caterva de variedades de la especie. Hay monstruos, fantasmas, zombies, hombres lobos, vampiros humanos, brujas que se transforman en gatos, etc. además de toda suerte de seres de la mitología clásica. Todos conviven entre los seres humanos con absoluta «preternaturalidad». Todos los que no son «muggles» (o sea, nosotros, especie inferior y desdeñable) tienen sus escobas para trasladarse, se comunican por medio de lechuzas-correos y obedecen a un Ministro de Magia, cuya función consiste en hacer que los «muggles» no adviertan la existencia de este mundo que coexiste entre ellos. Es más, algunos «muggles» pueden ser iniciados en la brujería, de la que adquirirán poderes diversos, fama, éxito y fortuna. Pasan a ser seres superiores. Por tanto, el aprendizaje de la magia es la formación más importante. Las aventuras de Harry Potter son precisamente los riesgos que acepta correr alguien que quiere ejercer la magia «para el bien». Pero ¿hay una magia buena y una mala? ¿Hay brujos buenos y brujos malos? Introducir estas nociones entre adultos y adolescentes es una perniciosa corrupción.

Evidentemente se trata de una creación literaria (o «subcreación», como dicen algunos). Pero, la esfera literaria ¿es absolutamente independiente de la moral real? Un escritor puede fantasear e inventar universos alegóricos e irreales, pero ¿sin límite alguno? Creo que el límite lo imponen precisamente los «valores morales» algunos de los cuales son necesariamente «absolutos». Este «puente» con la realidad no puede ser nunca cortado porque lo «bello» (la creación artística) no puede contradecir a lo «bueno». De lo contrario la belleza artística sería «inocente» aun cuando se haga vehículo del mal moral. Dicho clásicamente: el arte y la técnica son virtudes que para ser perfectas (y perfectivas del ser humano) deben estar guiadas por la prudencia (virtud propiamente moral).

Los efectos han sido lógicos: la Federación de Paganos del Reino Unido anunció que ha nombrado a un nuevo funcionario juvenil para atender a las miles de llamadas de jóvenes que han leído la saga de libros de Harry Potter, y desean averiguar más sobre magia y hechicería. Los libros de Harry Potter han desatado una corriente de interés por el paganismo entre los jóvenes. El mismo fenómeno se ha verificado en Alemania.

Un fenómeno nada desdeñable ligado con Harry Potter, particularmente en los EE.UU., es el renacimiento, de un modo desembozado, de la literatura mágica: hechizar es algo «cool» para los adolescentes. De ahí la edición de libros como «Hechizos para Brujos Adolescentes», descrito por su autor como «un libro de autoayuda para adolescentes». Ha salido también a la venta una obra escrita por un dirigente de la «Federación Pagana» llamado «Manual del Joven Hechicero». Los títulos son elocuentes.

Retomando su pregunta: ¿qué puedo decir de estos libros? Evidentemente no más de cuanto expresó con destacada elocuencia el profeta Isaías: ¡Malditos aquellos que llaman al mal bien y al bien mal, los que ponen la tiniebla como si fuera la luz y la luz como si fuera la tiniebla; los que dan amargo por dulce y dulce por amargo (Is 5,20).

Adaptado de: El teólogo responde (27/07/2017)

Ciencia y Fe

Vídeo

¿Es cierto que la ciencia se opone a la fe? Es una idea que actualmente quieren hacernos creer pero, ¿de verdad es así? Nuestros amigos de Tekton Centro Televisivo nos lo explican en el siguiente vídeo. Tekton es una iniciativa que quiere contribuir a extender el mensaje del Evangelio en el mundo, pueden consultar su página aquí y también su canal en youtube.