España y su defensa de la Inmaculada

Inmaculada.jpgRoma, 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclama durante una Misa solemne en la Basílica de San Pedro el dogma de la Inmaculada Concepción de María que se publicaría en la bula Ineffabilis Deus, poniendo fin a siglos de debate en torno al tema. De esta forma, el sumo Pontífice establecía una de las festividades marianas más importantes del año.

Como sabemos todos, el dogma reafirma que la Virgen María, por una gracia especial de Dios, fue preservada de todo pecado desde su concepción, es decir, nació sin la mancha del pecado original. Pues bien, este hecho que hoy nos parece tan evidente a los católicos, suscitó siglos de debate al respecto. El mundo cristiano estaba dividido entre maculistas e inmaculistas pero, ¿cuál era la posición de nuestro país?

España, desde antiguo, fue un acérrimo defensor de este dogma mariano y es que ya en el siglo séptimo, San Ildefonso, arzobispo de Toledo, celebraba el misterio de la Concepción Inmaculada de María. La devoción al dogma fue extendiéndose por todo el reino y parece que en el siglo XIV también se celebraba en Santiago y Sevilla. Cada vez eran más numerosos los pueblos que hacían voto perpetuo de defensa de la Inmaculada, un ejemplo significativo es el Voto de Villalpando.

El renacimiento impulsó más aún si cabe esta devoción que, por supuesto, acabó cruzando los mares para difundirse por el Nuevo Mundo, (razón por la que hoy en día se sigue celebrando la festividad en muchos países de Iberoamérica y otros territorios que formaron parte del Imperio Español) la Virgen, por su parte, regalaba enormes gracias a sus hijos devotos. Es muy conocido el Milagro de Empel, a partir del cual sería nombrada patrona de la infantería española. En 1585, el Tercio de Francisco de Bobadilla se hallaba defendiendo el monte Empel, en Flandes, los holandeses, habían abierto los diques consiguiendo sitiar a la infantería española en su posición. Viéndose ya perdidos, Bobadilla exhortó a sus soldados a rezar por un milagro que los sacase del ésa situación. Uno de ellos, cavando un hoyo para resguardarse del viento, encontró una imagen de la Virgen Inmaculada, este hecho levantó la moral a la tropa y ésa misma noche, un viento gélido heló las aguas que los tenían aislados, abriendo así el paso para la huida del Tercio español. Tras una dura batalla, consiguieron vencer a los calvinistas flamencos.Imatge relacionada

 

Durante la ilustración, en 1761,  el Rey Carlos III consagró España a la Inmaculada Concepción y la tomó “por singular y universal Patrona y Abogada de todos mis reinos de España y los de las Indias y demás dominios y señoríos de esta monarquía”.  En todo el reino se hacían homenajes y se levantaban imágenes de Nuestra Señora.

Todo esto, no fue olvidado tras la declaración del dogma, prueba de ello es que el Papa Pío IX mandó erigir una columna dedicada a la Inmaculada en la Plaza de España de Roma. Además concedió a los sacerdotes españoles el privilegio de vestir casulla azul en esta gran fiesta de la Virgen, como agradecimiento a España por la defensa del dogma.

El día de la declaración del dogma fue de gran alegría en nuestro país, sucediéndose numerosos actos de agradecimiento al Papa. Uno especialmente curioso, fue la invención en el municipio de Santa Fe, ciudad construida por los Reyes Católicos desde donde sitiaron Granada y donde también se firmaron las Capitulaciones de la expedición de Colón a las Indias, de un pastelito de crema que llamaron piononos (originariamente píos nonos) y que pretendían representar la silueta del Pontífice.

Hoy, tantos años después, nos encontramos ante una crisis de valores y espiritual que socava los cimientos de nuestra sociedad; vivimos en un momento en que, como anticipó Chesterton, tenemos que demostrar que la hierba es verde. Es nuestro deber, por tanto, ser paladines de la verdad, llevando la Luz de Cristo donde haya oscuridad y para ello recordemos que en María Inmaculada, mediadora de todas las gracias, tenemos una valiosísima aliada. Encomendémonos como aquél Tercio español en Empel a su intercesión y salgamos confiados a dar razón de la esperanza que hay en nosotros (1Pedro 3,15).

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“Dios es como los piojos”

Imatge relacionadaSan José Gabriel del Rosario Brochero, el Cura Brochero, es el primer santo confesor argentino. Nacido en 1869 y fallecido en 1914 a los 73 años, Brochero predicó el Evangelio y llevó a la sierra de su provincia Córdoba el Anuncio y el progreso con un empeño que conmovía al país entero.

Llano, sencillo, cura con olor a oveja, como se le conocía desde antes de que el Papa Francisco popularizase esa figura, era testarudo para salvar hasta el último de sus hijos así sea un bandolero condenado y perseguido por la justicia, un borracho, rico o pobre, varón o mujer…

Casi cien años pasaron entre su muerte y el reconocimiento oficial de su santidad, pese a una fama que inmediatamente trascendió las fronteras de la Iglesia e hizo que fuera evocado y reconocido por otros sacerdotes santos que vivieron después de él, como San Alberto Hurtado o el mismo Papa San Juan Pablo II, quien lo consideró el Cura de Ars argentino.

Algunos arguyen que entre los motivos de esa demora se encontraba el hecho de que en su predicación el Cura usaba algunas figuras “poco protocolares”.

En algunas de sus cartas y mensajes que hasta hoy se conservan, o en los testimonios orales o escritos que de su inmensa predicación han quedado, se destacan estas frases. Algunas hilarantes, pero no por eso menos profundas:

  • “Dios es como los piojos, está en todas partes, pero prefiere a los pobres”.
  • “La gracia de Dios es como la lluvia que a todos moja.”
  • “¡Te jodiste, Diablo! ¡Cuántas almas se salvarán detrás de los muros de esta casa!”, al iniciar la construcción de su Casa de Ejercicios.
  • “Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego.”
  • “Yo me felicitaría si Dios me saca de este planeta sentado confesando y predicando el Evangelio.”
  • “Yo le he dicho al señor obispo y le he repetido hasta el fastidio quizás, que lo acompañaré hasta la muerte como simple soldado que desea morir en las peleas de Jesucristo.”
  • “Quiero contarle el texto con que rompí en la primera misión: este fue una vaca negra que estaban viendo todos los oyentes. Dije que como esa vaca estaba con la señal y marca del Ingenio llamado Trinidad, así estábamos señalados y marcados por Dios todos los cristianos, pero que Dios no marcaba en la pierna, ni en la paleta ni en las costillas, sino en el alma, porque la señal de Dios es la Santa Cruz; y que la marca de Él era la fe, y que ésta la ponía en el alma, y que la ponía volcada a todos los que no guardaban sus mandamientos. Pero, mi querido, hizo tal eco, que se han costeado hasta 25 leguas a oírme, y se han confesado en esta misión, como no lo han hecho en otras que han dado los jesuitas copetudos y elocuentes”.
  • Tras regresar a su curato después de que otros curas tomen sus responsabilidades lo esperaban con gran algarabía. Cuando él defiende a los otros sacerdotes que lo reemplazaron, y alguien le dice que ellos no eran lo mismo que él, Brochero responde: “Y bueno, cada uno toca la cuerda con los dedos que Dios le ha dado”.

 


 

De Aleteia.org

Artículo original:“Dios es como los piojos” y otras sabias ocurrencias del Cura Brochero

¿Dónde podemos venerar las reliquias de los reyes magos?

¿Es posible que los restos óseos de los Reyes Magos —Baltasar, Melchor y Gaspar— descansen en una tumba dorada en la catedral gótica más grande de Europa? Una antigua tradición relata la historia de cómo los cuerpos de los Magos que visitaron al niño Cristo terminaron su viaje final encontrando reposo en la Catedral de Colonia, Alemania.

La historia se recoge en el libro del siglo XIV de John of Hildesheim Historia Trium Regum (Historia de los Tres Reyes). John afirma que Baltasar, Melchor y Gaspar eran de la India, Persia y Caldea (actualmente Irán e Irak). Iniciaron su viaje de forma separada, se reunieron en Jerusalén y luego continuaron juntos hasta Belén. Después de adorar a Cristo, regresaron juntos a la India, donde construyeron una iglesia y, tras una visión que les reveló que su vida terrenal estaba a punto de terminar, fallecieron al mismo tiempo y fueron enterrados en su iglesia en la India.

 

Doscientos años más tarde, según explica John of Hildesheim, Santa Elena, la madre del emperador Constantino, viajó a la India y recuperó sus cuerpos. Los depositó en un ataúd hermosamente ornamentado y lo colocó en la gran iglesia de Santa Sofía en Constantinopla. A finales del siglo sexto, el emperador Mauricio transportó las reliquias a la ciudad italiana de Milán.

Resultat d'imatges de colonia catedralLos huesos de Baltasar, Melchor y Gaspar permanecieron aquí hasta el siglo XII, cuando la ciudad de Milán se rebeló contra el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico I Barbarroja. Al necesitar ayuda contra los milaneses, Federico recurrió al arzobispo de Colonia, que recuperó Milán para el emperador. Como gesto de gratitud y “ante las grandes súplicas del arzobispo”, el emperador transfirió las reliquias al arzobispo, que más tarde en 1164 las transportó Colonia, donde se construiría una catedral gótica para darles cobijo. Los huesos se encuentran en esta catedral a día de hoy dentro de un hermoso relicario de oro.

En 1864, el relicario fue abierto y se descubrieron los esqueletos de tres hombres. ¿Es posible que estos sean los restos de los tres Reyes Magos que fueron a adorar a Cristo recién nacido o son únicamente tres esqueletos anónimos que se hicieron pasar por los de los Magos a comienzos de la Edad Media? Hay algunas pistas intrigantes. Las tres calaveras pertenecen a un hombre joven, a otro de mediana edad y a un anciano. Un mosaico del siglo sexto en Rávena que representa a los tres Magos muestra precisamente a hombres de estas características. Este detalle concuerda, pero ¿qué pasa con el resto de la historia?

El relato de John of Hildesheim sobre los orígenes de los tres Reyes Magos se basa en leyendas anteriores, de los siglos quinto y sexto. Cuando uno empieza a investigar la historia de los tres Reyes Magos, se encuentra con abundantes historias locales y leyendas de la temprana Edad Media que llegan hasta las mismísimas Persia, India y China. Brent Landau, erudito del Nuevo Testamento, ha traducido un manuscrito sirio del siglo VIII que él considera tiene origen en tradiciones muy anteriores.

Sin embargo, la investigación de Landau sólo destaca la existencia de numerosas y diferentes versiones de la historia de los Magos a comienzos de la Edad Media. Según qué leyenda, los Reyes Magos proceden de un lugar o de otro y reciben una gran variedad de nombres distintos. De entre todos los personajes del Nuevo Testamento, no hay ningún otro cuya historia, leyenda y mitos milagrosos sea tan conflictiva como la de los Reyes Magos.

De hecho, no tenemos prácticamente ninguna evidencia específica arqueológica o textual que explique quiénes eran los Reyes Magos ni de dónde venían. El Evangelio de Mateo narra solamente que “llegaron del Oriente”, mientras que los primeros críticos de las Escrituras difieren. Algunos sugieren que los Magos venían de Persia, otros dicen que eran judíos de Yemen y algunos más que los Magos eran de Arabia.

¿Contiene entonces el ataúd de oro en la Catedral de Colonia los huesos de los tres Reyes Magos? Podría ser; sin embargo, esos esqueletos sí nos conectan con el remoto siglo VI y con el intrincado tapiz de historias medievales sobre las más misteriosas figuras del Nuevo Testamento.

¿La moraleja? El relicario y la Catedral de Colonia permanecen como un enriquecedor testimonio del poder y la inspiración de la historia de tres misteriosos reyes magos que lo dejaron todo para embarcarse en un largo y arduo viaje para encontrar a Jesucristo y, si ellos se iniciaron en tan gran aventura para descubrir la luz del mundo, nosotros haríamos bien en seguir su ejemplo.

De Aleteia.org

Artículo original: ¿Dónde están las reliquias de los tres reyes magos?

I Jornadas de Formación en España

¡Llegan las primeras Jornadas de Formación Católica a España! Después de seis ediciones en Italia, y otras muchas en Argentina, ambas con una gran participación de jóvenes de dichos países y de sus países vecinos, los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado juntamente con las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará y al grupo juvenil católico de las Voces del Verbo, están organizando el evento. ¡España no podía ser menos! Tierra de profundas convicciones católicas hasta poco tiempo atrás y hoy tan necesitada de reevangelización. ¿Qué mejor manera de recuperar sus raíces cristianas, que presentando a Cristo a los jóvenes?

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Las Jornadas tendrán lugar entre los días 22 y 25 de Febrero de 2018 en Barcelona. Invitamos con todo nuestro afecto a los lectores, especialmente de España, a que nos ayuden a difundir el evento y claro está, a participar. Podrán encontrar toda la información en la siguiente página:

http://jornadasformacion.blogspot.com.es/

En ella también podrán inscribirse los jóvenes que estén interesados. Igualmente, podrán ver las novedades en el evento de Facebook creado:

https://www.facebook.com/events/141805056568557/

O también en las páginas:

https://es-es.facebook.com/VocesDelVerbo/

https://www.facebook.com/VocesVerbiFormacionCatolica/


 

El éxito en el noviazgo

Después de publicar algunos artículos sobre la pureza y noviazgo, volvemos a recuperar el tema ya que consideramos que el noviazgo es un tiempo en el que vamos un poco ‘alocados’ y es fácil bajar la guardia frente a esta situación que, debido a nuestra debilidad, puede resultar peligrosa para nuestra alma. En los siguientes párrafos vamos a dar algunas ideas para que nuestro noviazgo sea santo y cumpla con su finalidad. Nos basamos en el vídeo de mismo título de nuestro querido P. Jorge Loring al que ya hemos recurrido con anterioridad.

Antes de nada, notemos que se ha dicho que el noviazgo debe cumplir su finalidad. Este es un punto muy importante ya que siempre debe ir encaminado al matrimonio. Como veremos, es un tiempo de mutuo conocimiento para que los novios comprueben la idoneidad del otro para la vida de casado que desea.

Dice el P. Loring que, para el éxito en el noviazgo (y posterior matrimonio), son necesarias tres cosas: la primera es una elección acertada; la segunda, un auténtico mutuo conocimiento y por último, saber distinguir entre amor y lujuria.

El primer aspecto es difícil, pero a la vez es fundamental ya que una mala elección puede llevar al fracaso a un matrimonio. Aunque lo siguiente tal vez no fuera necesario decirlo, puede ocurrirnos en cierta medida. Lo más importante para la futura armonía conyugal no es la apariencia física del otro, sino su forma de ser, sus virtudes, su carácter… cuando vayas a elegir, querido lector, ‘enamórate del alma más que del cuerpo’, ya que la belleza se va conforme envejecemos, pero el carácter perdura. Es por este motivo por el que es de gran importancia el mutuo conocimiento previo.

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Ya ha quedado justificada la necesidad de los novios de conocerse mutuamente, entonces, ¿cuánto hay que conocerse? La respuesta es fácil, todo lo que se pueda. Pero ojo! Este máximo conocimiento no incluye el terreno sexual, Dios lo prohíbe, y recuerda que cuando Él prohíbe algo es por nuestro bien. No quisiera que parezca que no queremos entrar en argumentos a favor de dicha prohibición, pero es salirse del tema que estamos tratando, no obstante te remitimos a este artículo o a este otro donde puedes encontrar algunas de ésas razones.

Volviendo al tema, hay que conocerse. Tenemos que conocer sus virtudes, pero también sus defectos. Tendremos que preguntarnos, ¿mi amor es tal, que es capaz de aguantar esos defectos?¿ estos defectos, están compensados con otras virtudes? Averiguar los defectos del otro es importante, no se puede ir engañado al matrimonio.

Además de sus virtudes, es necesario conocer sus ideas. Tenemos que buscar una armonía en la forma de pensar, educar, en la cultura, ideas religiosas… Ésta última es la más importante, el hombre es un ser espiritual y si por causa del otro, uno no puede vivir su fe, a la larga, aparecerán dificultades y, teniendo en cuenta que durante el matrimonio habrá numerosos problemas, no es conveniente casarnos con uno ya en el bolsillo.

Por último nos queda el tercer aspecto presentado, no es lo mismo amor que lujuria. Fijémonos que lo que hace feliz al hombre es el amor, y no la lujuria. ¿Por qué sino se habla del drama de la prostitución? Si las relaciones sexuales dieran la felicidad, la prostitución se vendería como la mejor cosa del mundo, pero todos sabemos que no es así.

La pureza es una virtud que debemos desear, es una de las virtudes más importantes tanto en el hombre como en la mujer y, por mucho que desde el mundo quieran vendernos la idea contraria, tenemos que recordar que una cosa no es buena por ser frecuente. La pureza es una joya y como todos sabemos, las joyas no pierden valor aunque haya alguien que no sepa apreciarlas.

Acabamos entonces diciendo que el amor es la capacidad de sufrimiento en bien de la persona amada, tanto amas cuanto eres capaz de sacrificarte en bien de la persona que amas. Pensemos sino en Jesús, la persona que más ha amado en toda la historia, él se sacrificó por amor al hombre. Tengamos esto siempre presente en nuestra vida.

 

La conversión de C. S. Lewis

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C. S. Lewis

Estoy convencido de que a nuestro querido lector le sonará el nombre de C. S. Lewis. Ya sea por sus libros o bien por sus adaptaciones a la gran pantalla, este señor, es mundialmente célebre gracias a su archiconocida obra de Las Crónicas de Narnia. Por supuesto, muchos más escritos son de su autoría, de los cuales aprovechamos para recomendarle las Cartas del diablo a su sobrino. Sacamos a colación a este autor porque fue protagonista de una hermosa historia de conversión en la que pasó de una firme oposición a la idea de Dios hasta caer rendido a Sus pies por la evidencia. Una historia en la que entran en acción el drama de perder a su madre de niño, los grandes Chesterton y Tolkien, la vida de profesor universitario, la angustia por la evidencia y la siempre sutil pero constante mano del Espíritu Santo. Sin nada más que añadir, le dejamos descubrir su historia.


C. S. Lewis fue un hombre lleno de amigos, libros y alumnos. Nació en 1898, y en 1925 ya enseñaba filosofía y literatura en Oxford. Hasta su muerte en 1963 fue un profesor eminente, autor de célebres ensayos, cuentos y libros de texto. Su vida está marcada por su conversión al cristianismo a la misma edad que San Agustín. Ese giro radical lo explica y justifica en un puñado de libros escritos con un estilo vivo y una lógica apabullante. Lewis domina el arte de argumentar. Su dialéctica apura la ironía y la sutileza, tal y como confiesa haber aprendido de uno de sus profesores:

“Si alguna vez ha existido un hombre que fuera casi un ente puramente lógico, ese hombre fue Kirk (…). Le asombraba que hubiera quien no deseara que le aclarasen algo o le corriegiesen (…). Al final, a menos que me sobreestime, me convertí en un “sparring” nada despreciable. Fue un gran día aquél en que el hombre que durante tanto tiempo había peleado para demostrar mi imprecisión, me acabó adviritiendo de los peligros de tener una sutileza excesiva”.

Ateo pero razonable

Lewis era ateo porque, desde la temprana muerte de su madre, sentía el universo como un espacio terriblemente frío y vacío, donde la historia humana era en gran parte una secuencia de crímenes, guerras, enfermedades y dolor.

“Si me piden que crea que todo esto es obra de un espíritu omnipotente y misericordioso, me veré obligado a responder que todos los testimonios apuntan en dirección contraria”.

Pero esta argumentación no era, ni mucho menos, definitiva:

“La solidez y facilidad de mis argumentos planteaban un problema: ¿Cómo es posible que un universo tan malo haya sido atribuido constantemente por los seres humanos a la actividad de un sabio y poderoso creador? Tal vez los hombres sean necios, pero es difícil que su estupidez llegue hasta el extremo de inferir directamente lo blanco de lo negro”.

La auténtica verdad de su ateísmo

En cualquier caso, Lewis se sentía más cómodo en su ateísmo:

“Para un cobarde como yo, el universo del materialista 

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G. K. Chesterton 

tenía el enorme atractivo de que te ofrecía una responsabilidad limitada. Ningún desastre estrictamente infinito podía atraparte, pues la muerte terminaba con todo (…). El horror del universo cristiano era que no tenía una puerta con el cartel de “Salida””. 

En 1917 se incorpora al frente francés de la primera guerra mundial. Un año más tarde cae enfermo y es enviado al hospital de Le Tréport, donde permanecerá tres semanas.

“Fue allí donde leí por primera vez un ensayo de Chesterton. Nunca había oído hablar de él ni sabía qué pretendía. Tampoco puedo entender demasiado bien por qué me conquistó tan inmediatamente. Se podría esperar que mi pesimismo, mi ateísmo y mi horror hacia el sentimentalismo hubieran hecho que fuera el autor con el que menos congeniase (…). Al leer a Chesterton, como al leer a MacDonald, no sabía dónde me estaba metiendo”.

 

Conexiones intelectuales

Al acabar la guerra estudia en Oxford filosofía y literatura inglesa. Son años de intensa formación intelectual y de innumerables lecturas. Pero sus libros y autores preferidos no compartían su visión de la vida:

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George MacDonald

“Todos los libros empezaban a volverse en mi contra (…). George MacDonald había hecho por mí más que ningún escritor, pero era una pena que estuviese tan obsesionado por el cristianismo. Era bueno a pesar de eso. Chesterton tenía más sentido común que todos los escritores modernos juntos…, prescindiendo, por supuesto, de su crisitanismo. Johnson era uno de los pocos autores en los que me daba la impresión de que se podía confiar totalmente, pero curiosamente tenía la misma chifladura. Por alguna extraña coincidencia a Spencer y Milton les pasaba lo mismo. Incluso entre los autores antiguos iba a encontrar la misma paradoja. Los más religiosos (Platón, Esquilo, Virgilio) eran claramente aquellos de los que podía alimentarme de verdad. Por otro lado, con los escritores que no tenían la enfermedad de la religión y con los que, teóricamente, mi afinidad tenía que haber sido total (Shaw, Wells, Mill, Gibbon, Voltaire), ésta afinidad me parecía un poco pequeña. No era que no me gustaran. Todos ellos eran entretenidos, pero nada más. Parecían poco profundos, demasiado simples. El dramatismo y la densidad de la vida no aparecían en sus obras”.

Profesor con prejuicios 

Terminó sus estudios con las máximas calificaciones y pasó a formar parte del claustro de profesores del Magdalen College. Allí, nuevos amigos provocarán “la caída de los viejos prejuicios”:

El escritor J.R.R. Tolkien

J. R. R. Tolkien

Al entrar por primera vez en el mundo me había advertido (implícitamente) que no confiase nunca en un papista, y al entrar por primera vez en la Facultad (explícitamente), que no confiara nunca en un filólogo. Tolkien era ambas cosas.

En el Magdalen enseña filosofia, pero su aguado hegelianismo no le resulta muy útil a la hora de enfrentarse a una tutoría:

Un tutor debe aclarar las cosas, y yo no podía explicar el Absoluto de Hegel. ¿Te refieres a nadie-sabe-qué, o te refieres a una mente sobrehumana y por tanto (también podemos admitirlo) a una persona?

Cada vez intelectualmente más cerca 

Cuando vuelve a leer a Chesterton, el ateísmo de Lewis tiene los días contados.

“Después leí el Everlasting Man de Chesterton, y por primera vez vi toda la concepción cristiana de la historia expuesta de una forma que parecía tener sentido (…). No hacía mucho que había terminado el Everlasting Man cuando me ocurrió algo mucho peor. A principios de 1926, el más convencido de todos los ateos que conocía se sentó en mi habitación al otro lado de la chimenea y comentó que las pruebas de la historicidad de los Evangelios eran sorprendentemente buenas. “Es extraño”, continuó, “esas majaderías de Frazer sobre el Dios que muere. Extraño. Casi parece como si realmente hubiera sucedido alguna vez”. Para comprender el fuerte impacto que me supuso tendrías que conocer a aquel hombre (que nunca ha demostrado ningún interes por el cristianismo). Si él, el cínico de los cínicos, el más duro de los duros, no estaba a salvo, ¿a dónde podría volverme yo? ¿Es que no había escapatoria?”

Conversión al cristianismo

Lewis se siente acorralado y nos describe su situación con una imagen muy británica:

“La zorra había sido expulsada del bosque hegeliano y corría por campo abierto “con todo el dolor del mundo”, sucia y cansada, con los sabuesos pisándole los talones. Y casi todo el mundo pertenecía a la jauría: Platón, Dante, MacDonald, Herbert, Barfield, Tolkien, Dyson, la Alegría. Todo el mundo y todas las cosas se habían unido en mi contra”.

Siente entonces que su Dios filosófico empieza a agitarse y a levantarse, se quita el sudario, se pone en pie y se convierte en una presencia viva. La filosofía deja de ser un juego lógico desde que ese Dios renuncia a la discusión y se limita a decir: “Yo soy el Señor”.

“… admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé.”

“Debes imaginarme solo, en aquella habitación del Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se apartaba del trabajo, el acercamiento continuo, inexorable, de Aquél con quien, tan encarecidamente, no deseaba encontrarme. Al final, Aquél a quien temía profundamente cayó sobre mí. Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé. Quizá fuera aquella noche el converso más desalentado y remiso de toda Inglaterra”.

“Hasta entonces yo había supuesto que el centro de la realidad sería algo así como un lugar. En vez de eso, me encontré con que era una Persona”.

Y el día que identifica a Jesucristo con esa Persona sabrá que ha dado su último paso, y lo recordará siempre:

“Me llevaban a Whipsnade una mañana soleada. Cuando salimos no creía que Jesucristo fuera el Hijo de Dios, y cuando llegamos al zoológico, sí. Pero no me había pasado todo el trayecto sumido en mis pensamientos, ni en una gran inquietud (…). Mi estado se parecía más al de un hombre que, después de dormir mucho, se queda en la cama inmóvil, dándose cuenta de que ya está despierto”.

El problema del dolor

El ateísmo de Lewis había sido fruto de su pesimismo sobre el mundo:

“Algunos años antes de leer a Lucrecio ya sentía la fuerza de su argumento, que seguramente es el más fuerte de todos en favor del ateísmo: Si Dios hubiera creado el mundo, no sería un mundo tan débil e imperfecto como el que vemos”.

Años después de su conversión, en 1940, Lewis escribe por encargo The problem of pain (El problema del dolor). Si Dios fuera bueno y todopoderoso, ¿no podría impedir el mal y hacer triunfar el bien y la felicidad entre los hombres? En esas páginas que se han hecho famosas, Lewis reconoce que “es muy difícil imaginar un mundo en el que Dios corrigiera los continuos abusos cometidos por el libre albedrío de sus criaturas. Un mundo donde el bate de béisbol se convirtiera en papel al emplearlo como arma, o donde el aire se negara a obedecer cuando intentáramos emitir ondas sonoras portadoras de mentiras e insultos”.

“En un mundo así, sería imposible cometer malas acciones, pero eso supondría anular la libertad humana. Más aún, si lleváramos el principio hasta sus últimas consecuencias, resultarían imposibles los malos pensamientos, pues la masa cerebral utilizada para pensar se negaría a cumplir su función cuando intentáramos concebirlos. Y así, la materia cercana a un hombre malvado estaría expuesta a sufrir alteraciones imprevisibles. Por eso, si tratáramos de excluir del mundo el sufrimiento que acarrea el orden natural y la existencia de voluntades libres, descubriríamos que para lograrlo sería preciso suprimir la vida misma”.

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¿Dios o las leyes de la naturaleza?

A Lewis le cuenta un amigo el caso de una pobre mujer que cree que su hijo sobrevivió a la batalla de Arnhem porque ella rezó por él. Sería cruel explicarle que, en realidad, sobrevivió porque se hallaba un poco a la izquierda o un poco a la derecha de las balas, que seguían una trayectoria prescrita por las leyes de la naturaleza.

Lewis responde que “la bala, el gatillo, el campo de batalla y los soldados no son leyes de la naturaleza, sino cosas que obedecen a las leyes. Y lo ilustra con este ejemplo: podemos añadir cinco dólares a otros cinco, y tendremos diez dólares, pero la aritmética por sí misma no pondrá un solo dólar en nuestros bolsillos. Eso significa que las leyes explican todas las cosas excepto el mismo origen de las cosas, y esa es una inmensa excepción”.

Lewis concluye su argumentación con una deslumbrante comparación literaria:

“En “Hamlet” se rompe una rama y Ofelia cae al río y se ahoga. ¿Ocurre el suceso porque se rompe la rama o porque Shakespeare quiere que Ofelia muera en esa escena? Puedes elegir la respuesta que más te guste, pero la alternativa no es real desde el momento en que Shakespeare es el autor de la obra entera”.

 

Artículo original en Catholic.net (consultado Oct. 2017)

12 Octubre, “El Pilar” de Zaragoza

Hoy 12 de Octubre celebramos en España la festividad de Nuestra Señora del Pilar. Seguramente el lector conozca su historia ya que se trata de una de las fiestas con mayor arraigo y tradición en nuestro país. En cualquier caso, sea o no conocedor de lo que aconteció en ésos tiempos, es agradable recordar éste hecho de enorme trascendencia en la evangelización de España y posteriormente de los pueblos americanos que también hoy están de celebración como podrán leer en el siguiente artículo, publicado en Aciprensa hace un año. 

PilarBasilica.pngLa Basílica del Pilar es una de las más antiguas de España, en su interior se encuentra la columna sobre la cual la Virgen se apareció al Apóstol Santiago durante la evangelización de España en el año 40 después de Cristo, y que es la aparición mariana más antigua reconocida por la Iglesia.

El Apóstol, desanimado por las grandes dificultades que estaba atravesando para evangelizar España pidió una señal, “fue entonces cuando se le apareció la Virgen quien le animó a seguir adelante y le hizo la promesa, que todavía se mantiene, por la que mientras estuviera ese pilar en pie, habría verdaderos discípulos de su Hijo en España”, explica el P. José Maria Bordetas, capellán de la Virgen del Pilar y encargado del cuidado de esta imagen de la Virgen.

Según explica el capellán “esta grandísima devoción se apoya en la tradición porque no hay documentos escritos de esta aparición mariana, que además tiene la particularidad de que cuando la Virgen se le aparece al Apóstol Santiago, ella todavía está viva, pero en Tierra Santa”.

“Santiago y sus discípulos recogieron el regalo de la Virgen, guardaron esa columna que se convirtió en el centro religioso de esa pequeña comunidad en Zaragoza”, asegura a ACI Prensa el P. Bordetas.

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Aunque muchos piensen que la patrona de España es la Virgen del Pilar, no es así. Según explica el P. José María Bordetas, “la patrona de España es la Inmaculada Concepción de María, porque en España fue una abanderada en que la Iglesia proclamara este dogma. Sin embargo fue en el siglo XVIII cuando se nombró a la Virgen del Pilar como patrona de todos los pueblos Hispanoamericanos”.

 

“Esta unión bajo la Virgen del Pilar la relaciono con el descubrimiento de América, es muy probable que llevaran esta gran devoción a la Virgen del Pilar en España al Nuevo Mundo”, apunta el capellán a ACI Prensa.

De hecho, el P. Bordetas precisa que desde finales del siglo XVIII y principios del XIX “diversos gobiernos de Hispanoamérica tomaron la determinación de enviar sus banderas a la basílica del Pilar para que estuvieran colocadas en el templo, tal y como actualmente todavía hoy adornan a la Virgen y ella les da su protección”.